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  • Meteoros y Bólidos de Febrero de 2017 02/02/2017
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  • Meteoros y Bólidos de Enero de 2017 02/01/2017
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Meteoros y Bólidos de Febrero de 2017

CAMPAÑA DE LA SECCIÓN MATERIA INTERPLANETARIA

LIGA IBEROAMERICANA DE ASTRONOMÍA

LIADA

FEBRERO 2017

CENTÁURIDAS

Existen 4 lluvias de meteoros con radiantes muy activos el mes de febrero en la constelación Centauro, estas son: las theta Centáuridas TCE, las alfa Centáuridas ACE, las omicrón Centáuridas OCE, a este conjunto de radiantes de lluvias de meteoros se les denomina el Complejo de Centauro.

A partir del 6 de febrero podemos realizar observaciones y en especial a la hora en que la constelación mencionada se encuentre en lo más alto del cielo. Centauro es una de las constelaciones más importantes del cielo del sur y la media noche será un horario apropiado para comenzar a observar las mencionadas lluvias. La constelación Centauro se encuentra junto a la Cruz del Sur.

Pedimos que dediquen al menos una hora de observación por noche en el momento que Centauro alcance la mayor altura sobre el horizonte.

Complejo de lluvias de meteoros en Centauro:

Estudiaremos tres radiantes independientes pero muy cercanos entre sí, lo que requerirá que seamos meticulosos a la hora de trazar los meteoros. Observadores experimentados deben elegir zonas del cielo alejadas a una distancia angular de unos 40º de estos radiantes (no deben mirar directamente a ellos). Es importante que mantengan su centro de campo de visión y que lo reporten luego de la observación. Y los que se inician en la observación de meteoros deben hacer un barrido visual en la zona mencionada y anotar la hora de cada meteoro visto.

A continuación una descripción detallada de las zonas de observación.

Las Omicrón Centáuridas (OCE) que están activos desde finales de enero hasta finales de febrero. En torno al 15 de febrero alcanzan una actividad máxima de uno o dos meteoros por hora, este dato de referencia no debe desanimarnos ya que estas lluvias de meteoros casi siempre nos dan sorpresas interesantes, además ese es uno de los motivos de las observaciones: determinar si los diferentes radiantes han incrementado su actividad. Sus meteoros suelen ser entre moderados y rápidos en su velocidad.

Las Alfa Centáuridas (ACE) es la lluvia más importante del complejo que permanece activo durante todo el mes de febrero. El máximo alcanza cerca al día 8 de febrero, con unos 7 meteoros / hora. El radiante se encuentra a pocos grados de la estrella Beta de la Cruz del Sur. Sus meteoros son rápidos dado que su velocidad geocéntrica es de 56 km/s. Las Alfa Centáuridas (ACE) pueden presentar bólidos (meteoros de magnitud –4 tan brillantes como el planeta Venus). En los años 1974 y 1980 se observaron estallidos de actividad de tan sólo unas horas de duración arrojando entre 20 y 30 meteoros / hora. Como no hay manera de pronosticar cuando sucederá otro evento similar, debemos permanecer alertas. Debido a su brillo, aún un retorno normal de las alfa Centáuridas es interesante, ya que un tercio de los meteoros de la lluvia presentan estelas persistentes.

Las Theta Centáuridas (TCE) también están activos desde finales de enero hasta finales de Febrero. Sobre el 14 de febrero suele alcanzar alrededor de 4 meteoros/hora. Sus meteoros son rápidos dado que su velocidad geocéntrica es de 60 km/s.

Si sumamos los promedios de la cantidad de posibles meteoros observados en cada radiante tenemos una importante actividad en los cielos de febrero.

En la carta se muestran las radiantes del Complejo Centauro:

Alfa Centáuridas (ACE), omicrón Centáuridas (OCE) y theta Centáuridas (TCE)

alfa-omicron-theta_cen_2017

Otras lluvias de meteoros en febrero

Las Delta Leónidas (DEL) en la constelación Leo, es un radiante interesante que se encuentra activo desde el 5 de febrero hasta mediados de marzo. Sus meteoros son lentos dada su velocidad geocéntrica de 23 km/s y produce unos 3 meteoros/hora en torno a su máximo el 26 de febrero. También se recomienda su observación.

delta_leo_2017Zona de observación de las Delta Leónidas

Las Alfa Carínidas (ACN) en la constelación Carina, tienen su máximo la primera semana de febrero. El radiante se encuentra muy cerca de la brillante Canopus. Producen meteoros de velocidad aparentemente lenta dada su velocidad de 25 km/s.

Las Delta Vélidas (DVE) en la constelación Vela, poseen su máximo de actividad cerca al 14 de febrero con unas tasas horarias de un meteoro a la hora. Su radiante se sitúa cerca de la estrella Epsilon Carina. Sus meteoros son de velocidad moderada. Otras zonas con radiantes meteóricos se encuentran ubicadas en las constelaciones Virgo, Hidra y Cáncer con actividad apreciable. Esos radiantes aparecen desde el antihelio (justo en dirección opuesta a la posición del Sol) y son producidos por meteoroides dispersos procedentes por la degradación constante de asteroides ubicados en el cinturón principal o de cometas de corto periodo.


Desde la Coordinación de la Sección deseamos tengan todos excelentes cielos, esperamos sus reportes y estamos a su disposición.

Meteoros y Bólidos de Enero de 2017

CAMPAÑA SECCIÓN MATERIA INTERPLANETARIA

METEOROS

LIGA IBEROAMERICANA DE ASTRONOMÍA

ENERO 2017

Las Cuadrántidas

Una de las lluvias de meteoros más activas del año es la denominada Cuadrántidas (QUA), llamada así por ser visible en la antigua constelación Quadrans Muralis hoy Bootes o Boyero.

El cuerpo progenitor de las Cuadrántidas es el asteroide 2003 EH1 que es el cometa extinguido C/1490 Y1, que observaron astrónomos japoneses y chinos hace 500 años.

Esta lluvia tiene el 3 de enero su pico máximo con hasta 120 meteoros por hora, generalmente sus meteoros son visibles desde el 1 al 5 de enero, después de la media noche hacia el noreste.

Las Cuadrántidas presentan grandes altibajos en la densidad de partículas, haciendo posible que algunos años se presenten tasas horarias de 200 meteoros por hora y otros no superan los 30 meteoros por hora. Todo esto debido a la dispersión de los meteoroides de diferentes edades producida por diversas perturbaciones.

La siguiente es la zona de la radiante de las Cuadrántidasmi_cuadratidas_2017enero

Otras lluvias de meteoros en enero 2017

Con respecto a otros radiantes de enero, el mejor estudiado sin duda es el de las Delta Cáncridas (DCA) en constelación Cáncer, que presenta un máximo de 2 meteoros por hora en fecha 17, aunque su actividad se prolonga entre el 1 y el 24 de enero, con meteoros débiles y lentos. Las Pi Púpidas II (PIP) en constelación Puppis o Popa, radiante activo entre el 6 y el 14 de enero con su máximo en fecha 10, con 5 a 10 meteoros por hora.

Otro radiante destacable es de las Alfa Crúcidas (ACR) en la Cruz del Sur, con actividad entre el 6 y el 28 de enero, con 5 meteoros por hora la fecha del máximo el 19 de enero después de la medianoche. También se encuentran las Alfa y Eta Carínidas (ACN-ECN) en la constelación Carina o Quilla muy poco observadas, aunque los pocos datos que se tienen nos indican una muy pequeña actividad entre el 24 de enero y el 9 de febrero.

Todos los radiantes de enero requieren mucha atención ya que se disponen de pocos datos.

Zona de observación de las Alfa Crúcidas (ACR) y las Pi Púpidas II (PIP)mi_alfacrux_pi-pupidas_2017-enero

Les deseamos excelentes cielos todo el año y esperamos sus reportes.


Cualquier consulta a su disposición.

Pável Balderas Espinoza 
pavelba@hotmail
Coordinador General 
Liga Iberoamericana de Astronomía
Tarija-Bolivia

Dr. Josep M. Trigo
trigo@ieec.uab.es
Co-Coordinador
Liga Iberoamericana de Astronomía
Barcelona-España

Estadísticas 2016 de la web

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Las condritas carbonáceas: catalizadoras del origen de la vida

Las condritas carbonáceas: catalizadoras del origen de la vida

Hemos descubierto que una clase de meteoritos, conocidos como condritas carbonáceas, poseen unas propiedades catalizadoras sorprendentes y desconocidas en cualquier otra roca. Sus minerales son capaces de sintetizar, en disolución acuosa y en presencia de formamida, compuestos orgánicos claves en la química prebiótica. Tales propiedades catalizadoras apuntan al papel fundamental de tales meteoritos en el origen de la vida en el universo y a la posible ubicuidad de la vida orgánica, incluso en nuestro sistema planetario.

La clase de meteoritos conocidos como condritas carbonáceas ya han sido foco de atención en mi blog de Meteoritos y Ciencias Planetarias y ahora me permito retomar el hilo a la luz de uno de los descubrimientos más emocionantes de mi carrera. No cabe duda que, históricamente, estas rocas que suelen contener entre un 1 y un 4% en masa de carbono han despertado gran curiosidad científica. El estudio del contenido orgánico de estos meteoritos ya fascinó a químicos de la talla del sueco Jöns Jacob Berzelius (1779-1848) que estudió Alais, o el alemán Friedrich Wöhler (1800-1882) que estudio el meteorito Kaba. La presencia de materia orgánica resultó tan fascinante como controvertida pues muchos pensaron que surgía como resultado de la contaminación terrestre. La demostración inequívoca de su origen extraterrestre fue precisamente consecuencia de la carrera espacial motivó el desarrollo de salas blancas en los que estudiar las rocas lunares y… ¡los meteoritos! Precisamente en los años setenta el célebre bioquímico Joan Oró pudo estudiar desde la Universidad de Houston el extraordinario contenido químico de la condrita carbonácea Murchison, recuperada de una caída ocurrida en Australia en 1969 (Oró et al., 1971). Sospechábamos que esos compuestos surgían de la interacción del agua que empapó tales asteroides pero cabía realizar experimentos detallados para comprobarlos (Trigo-Rodríguez, 2015)

Ayer presentamos un nuevo estudio (Rotelli et al., 2016) en el que demostramos las propiedades catalizadoras sorprendentes y desconocidas de estas rocas cuya formación antecede en decenas de millones de años la de nuestra Tierra. Resulta que los minerales que forman las condritas carbonáceas son capaces de sintetizar, en disolución acuosa y en presencia de formamida, compuestos orgánicos claves en la química prebiótica (Fig. 1). Tales propiedades catalizadoras son desconocidas en otras rocas de la Tierra u otros cuerpos planetarios del sistema solar por lo que apunta al papel fundamental de tales meteoritos en el origen de la vida en el universo.

Fig.1

Fig. 1. Esquema sintetizando los compuestos orgánicos catalizados por una selección de condritas carbonáceas en presencia de agua y formamida (véase la Tabla 1 del artículo original para más detalles). La condrita carbonácea que se muestra es una de ellas (GRO 95551) en una foto de NASA (Adaptado de Rotelli et al., 2016)

Para desvelar tales propiedades únicas realizamos una selección propia de condritas carbonáceas procedentes de la colección Antártica de la NASA. Varios chips y láminas delgadas de tales meteoritos llegaron desde la NASA al Instituto de Ciencias del Espacio (IEEC-CSIC) de Barcelona en donde fueron analizados y seleccionados para comprender, a partir de ciertos experimentos en presencia de agua y formamida realizados en la Università degli Studi della Tuscia por el equipo del eminente químico Prof. Raffaele Saladino, el origen y la naturaleza de los compuestos orgánicos que forman parte de la matriz que compacta tales meteoritos que proceden tanto de asteroides como, posiblemente, de cometas.

DESVELANDO LOS PRIMEROS PASOS HACIA EL ORIGEN DE LA VIDA

Nuestro estudio culmina más de una década de investigación sobre el papel del agua que empapó los cuerpos progenitores de las condritas carbonáceas, tal y como he descrito anteriormente (Trigo-Rodríguez, 2012). En 2003 comencé mi especialización en estos meteoritos en el marco de un proyecto postdoctoral en el Centro de Astrobiología y el Instituto de Geofísica y Física Planetaria (IGPP) de la Universidad de California Los Ángeles (UCLA). El proyecto estaba orientado a comprender los procesos de transporte del agua y la materia orgánica a la Tierra, todo un reto partiendo de la base de que nuestro planeta se formó a altas temperaturas y sus materiales rocosos guardan una mayor similitud con las condritas de enstatita o incluso las condritas ordinarias que suelen carecer de agua debido al calentamiento que le confirió su mayor tamaño (del orden de varios cientos de km de diámetro). Sin embargo las condritas carbonáceas suelen representar estadios más primigenios dado que proceden de objetos pequeños que apenas han sufrido alteración térmica por metamorfismo, algo que afecta más a asteroides de cientos de km de diámetro. Esto hace que sus minerales sean mucho más reactivos en presencia de agua (Trigo-Rodríguez, 2015).

Estos estudios están realizados en el marco de nuestros dos últimos proyectos AYA del Plan Nacional de Excelencia Científica (AYA2011-26522 y AYA2015-67175-P) que buscan el estudio de las propiedades físico-químicas de los meteoritos más prístinos conocidos hasta la fecha.

¿POR QUÉ LAS CONDRITAS CARBONÁCEAS?

Las condritas son meteoritos no diferenciados, un legado fósil de la creación de los planetesimales, que nos aportan información sobre los procesos de agregación de los primeros bloques formativos de los planetas pero también de todo lo que en su interior aconteció poco después de su formación. Ciertas condritas carbonáceas revelan que sus asteroides progenitores estuvieron empapados en agua prácticamente unos 50 millones de años antes de formarse la Tierra. Los minerales de las condritas son muy reactivos dado que contienen silicatos, metales y sulfuros que en presencia de agua desencadenan la formación de otros minerales secundarios. Tales procesos sintetizan compuestos orgánicos, tal y como se sospechaba por los componentes de la matriz y como hemos ahora demostrado en nuestro estudio (Rotelli et al., 2016).

Fig. 2

Figura 2. El asteroide (253) Mathilde por sus dimensiones de 66×48×46 km3 y sus propiedades físicas y reflectivas se piensa pueda ser representativo de los asteroides no diferenciados progenitores de condritas carbonáceas (Near-Shoemaker/NASA)

Los procesos de alteración por agua de los minerales primigenios de esas condritas promovieron la síntesis de moléculas orgánicas complejas en aquellos asteroides que, al alcanzar otros planetas, habrían abonado sus superficies con tales compuestos prebióticos. Sin embargo, el tránsito de un asteroide a una superficie planetaria conlleva la formación de una bola de fuego y la fragmentación de la condrita en la atmósfera de un planeta. Hace un tiempo se demostró que algunos compuestos orgánicos pueden sobrevivir a esos procesos pero aun así cabía demostrar que el polvo fino que sí suele sobrevivir podría ejercer de nuevo su papel catalizador tras alcanzar la superficie de un planeta. Eso ha significado la razón de ser nuestros experimentos en Tuscia (Italia): la llegada de las condritas suele ser tan brusca que causa la fragmentación de estos meteoritos por lo que nos decidimos a desarrollar experimentos capaces de sintetizar la materia orgánica a partir de los minerales de las condritas, una vez llegan al suelo y sin que necesariamente sobrevivan los compuestos orgánicos primigenios.

NUESTROS EXPERIMENTOS Y SUS IMPLICACIONES

Partiendo pues de la base conceptual de que las condritas carbonáceas perdiesen toda su materia orgánica y caen en un entorno en el que están expuestos a agua y formamida. Esta última es la más sencilla de las amidas y se encuentra en múltiples entornos de formación estelar. El equipo de Raffaele Saladino en la Universidad de Tuscia está especializado en el estudio de compuestos orgánicos y pudo limpiar de materia orgánica a las condritas bajo estudio.

Entre los meteoritos que decidimos investigar se encontraban los meteoritos ALH 84028, EET 92042, MIL 05024, LAR 04318, GRO 95551, and GRO 95566, representativos de varios grupos de condritas carbonáceas e incluso de algunas todavía sin agrupar químicamente (o sea que se conocen uno o pocos ejemplares con sus composiciones peculiares y distinguibles). Los chips llegados desde el Johnson Space Center de la NASA fueron pulverizados en un mortero, tratados para eliminar cualquier signo de materia orgánica y puestos en contacto con agua y formamida. Se escogieron para los experimentos aguas termales y marinas a 140 °C previamente filtradas para evitar cualquier contaminación u organismos vivos. Completar el estudio ha requerido tres años desde que se idearon los experimentos en el marco del proyecto Marco Polo que ha vuelto a proponerse a la Agencia Europea del Espacio (ESA).

Los resultados de los experimentos nos emocionaron pues apuntan a que estos meteoritos poseen unas propiedades catalizadoras desconocidas en otras rocas terrestres. Los minerales que forman las condritas carbonáceas son capaces de sintetizar ácidos carboxílicos de creciente complejidad (1-13 en Fig. 1), aminoácidos (23-25) y todas las bases nitrogenadas que conforman el ácido ribonucleico (ARN) que se considera precursor del primer organismo vivo: citosina (el bioisostero isocitocina, 18), guanina (16), adenina (15) y uracilo (14).

Nuestro trabajo también apunta a la importancia del ciclo de Krebs cuyo papel prebiótico ha sido promulgado para explicar la fijación de óxidos de carbono en la atmósfera primitiva de la Tierra. Por si fuera poco, entre los productos orgánicos catalizados destaca la aparición de glicina (23, véase Fig. 1), N-formilglicina (24) y alanina (25). La evidencia sugiere que surgen en una síntesis a partir de la formamida del tipo Strecker. A partir de la formilglicina, mediante un proceso denominado formilación, se generan la urea (26) y la guanidina (27) observadas.

Por todo ello, quizás estemos ante el descubrimiento de los procesos químicos claves en los primeros pasos hacia la complejidad de la materia orgánica en el universo. Esa es la razón de que hayamos dedicado este trabajo al Prof. Joan Oró como pionero indiscutible en apuntar el papel de estos materiales en el origen de la vida. Cierto que todavía estamos lejísimos de descubir como surge la vida pero esperamos que nuestro estudio anime a los jóvenes a emprender estudios de astrobiología y sirva para desvelar que estamos en el buen camino de comprender los procesos básicos para sobre el orígen de la complejidad química de la que probablemente surgió. Además nuestro estudio apunta que esas fases de hidratación posiblemente marcaron las etapas tempranas de asteroides y cometas, siendo un punto de partida para el enriquecimiento en compuestos orgánicos de diferentes lugares de nuestro sistema planetario. Ciertamente el hecho de que las condritas posean estas propiedades de reproducir en breve plazo su contenido en compuestos orgánicos complejos y tan afines a los invocados para el origen de la vida es una nueva prueba de la importancia de estos materiales. Recordemos que estos meteoritos también poseen excesos de aminoácidos levógiros como encontramos en la materia viva (Trigo-Rodríguez, 2012 y referencias allí indicadas). La participación de esos materiales en entornos con una disolución acuosa que contenga formamida se plantea también factible en las superficies de cuerpos planetarios, no tan sólo en la Tierra.

Fig. 3

Figura 3. El ciclo cósmico que surge con la síntesis de elementos pesados en las estrellas tiende a incrementar progresivamente la complejidad con ayuda de la química orgánica (NASA)

Y COMO FASCINANTE CONTINUARÁ…

Así pues, nuestro estudio apunta que, incluso si las condritas fuesen pulverizadas y perdiesen sus compuestos orgánicos durante la fase de deceleración y ablación en la atmósfera, aquellos minerales que alcanzasen una superficie planetaria y fuesen calentados en presencia de agua y de formamida estarían en condiciones de reproducir los compuestos orgánicos que se antojan fundamentales en la química prebiótica. Nosotros estimamos que el flujo de material meteorítico alcanzando la Tierra durante el periodo Arcaico fueron 5-6 órdenes de magnitud el presente, es decir, totalizando alrededor de un billón de toneladas al año (Trigo-Rodríguez et al., 2004). Eso apuntaría a una vida abonada desde el exterior que se podría por tanto dar en cualquier rincón de nuestro sistema solar, y por ende del universo, en donde las condiciones fuesen propicias para mantener agua líquida durante un tiempo razonable. Por todo ello otros cuerpos planetarios que fueron o siguen siendo ricos en agua, tales como Marte, Europa y Titán son excelentes candidatos a nuestra búsqueda de otras formas de vida.

BIBLIOGRAFÍA

Oró, J.; Gibert, J.; Lichtenstein, H.; Wikstrom, S.; Flory, D. A. (1971)
Amino-acids, Aliphatic and Aromatic Hydrocarbons in the Murchison Meteorite. Nature 230, 105-106.

Rotelli, L. Trigo-Rodríguez, J.M., Moyano-Cambero, C.E., Carota, E., Botta, L., Di Mauro, E. y Saladino, R. (2016) The key role of meteorites in the formation of relevant prebiotic molecules in a formamide/water environment. Sci. Rep. 6, 38888; doi: 10.1038/srep38888. OPEN ARTICLE

Trigo Rodríguez J.M. (2012) Las raíces cósmicas de la vida. Colección El espejo y la lámpara. Ediciones UAB, Barcelona, ISBN: 978-84-939695-2-3, 241 págs.

Trigo-Rodríguez J.M. (2015) Aqueous alteration in chondritic asteroids and comets from the study of carbonaceous chondrites. En: Planetary Mineralogy, EMU Notes in Mineralogy Vol. 15, capítulo 3, págs. 67-87.

Trigo-Rodríguez J.M., Llorca, J. y Oró, J. (2004) Chemical abundances determined from meteor spectroscopy: Implications to the Earth enrichment. En Life in the Universe: from the Miller experiment to the search for life in other worlds. Seckbach J., Chela-Flores J., Owen T. y Raulin F. (editores), Kluwer Publishers, Dordrecht, Holanda, págs. 201-204.

Bólido del 11 de Diciembre

Meteoros y bólidos de Diciembre

Diciembre  2016

LAS GEMÍNIDAS

Una de las lluvias de meteoros más interesantes del año son  las Gemínidas, visibles en la constelación zodiacal Géminis antes y después de la medianoche del 7 al 17 de diciembre, siendo su máxima actividad en fecha 14, que es cuando se podrían observar hasta 120 meteoros por hora en condiciones favorables.

Las Gemínidas son un espectáculo de los cielos del sur. Las primeras “Gemínidas” fueron vistas en 1862. Las lluvias de meteoros resultan de fragmentos desprendidos de un cometa cuando éste pasa cerca del Sol y quedan en el espacio siguiendo la trayectoria del propio cometa. Luego, cuando la Tierra cruza la zona en que se encuentran estos restos, muchos de ellos penetran en la atmósfera convirtiéndose en lo que popularmente llamamos “estrellas fugaces”.

Los astrónomos trataron de localizar al cometa responsable, pero la búsqueda resultó infructuosa durante más de un siglo hasta que en el año 1983, el Satélite Infrarrojo de Astronomía de la NASA (IRAS por sus siglas en inglés) detectó un cuerpo de varios kilómetros de diámetro que se movía en la misma órbita que las “Gemínidas”. Los científicos lo llamaron 3200 Phaetón. El asteroide 1983 TB Phaeton es el cuerpo que da origen a esta lluvia, asteroide que posee todas las características de ser un núcleo cometario extinto.

Debido a las perturbaciones del planeta Júpiter sobre el año 2010 el enjambre dejó de interceptar la órbita terrestre, por lo que el núcleo del enjambre mucho más denso y que proporciona las altas tasas horarias mencionadas dejará de observarse sobre el año 2020. Esta es una prueba que demuestra que los cometas periódicos al quedar inactivos, se asemejan a núcleos asteroidales como el 1983 TB Phaeton que está catalogado como uno que roza la órbita de la Tierra, a una distancia sólo 8 veces mayor que la de la Luna.

GEMÍNIDAS

geminids_dic2016

LLUVIAS MENORES DE METEOROS EN DICIEMBRE

Existen las denominadas lluvias menores de meteoros, y en diciembre hay una importante cantidad de ellas y a modo de información las mencionamos:

Las Chi Oriónidas Norte y Sur (XOR) en la constelación Orión que son dos ramas de una corriente meteórica de escasa actividad, se prolongan del 26 de noviembre al 15 de diciembre siendo su máximo el 2 de diciembre que raramente supera los 3 meteoros por hora, pero que suelen ser bólidos con estelas muy persistentes.

El complejo de las Púpidas-Vélidas en las constelaciones Popa y Vela constituyen un entramado de radiantes que proporcionan 10 meteoros por hora la fecha del máximo que es el 7 de diciembre, la lluvia se activa entre el 1 al 15 de diciembre.

Las Phoenícidas (PHO) en la constelación Phoenix o Fénix es otro radiante que suele tener incrementos de actividad inesperados como lo ocurrido en 1956 con 100 meteoros por hora. Su actividad se da del 28 de noviembre al 9 de diciembre. Está relacionado al cometa Blanpain, y todos los años ha proporcionado unos 5 meteoros por hora su fecha de máxima actividad que es el 6 de diciembre.

Las Monocerótidas (MON) todos los años con no más de 3 meteoros por hora con algunos bólidos asociados, del 27 de noviembre al 17 de diciembre con su máximo en fecha 9. Este radiante está relacionado al cometa Mellish 1917.

Las Sigma Hídridas (HYD) es otro radiante medianamente activo en diciembre con 2 a 5 meteoros por hora la fecha del máximo que es el 12 de diciembre, la lluvia se prolonga del 3 al 15 de diciembre. Son meteoros rápidos y con estelas persistentes.

Una corriente muy activa en el Hemisferio Norte son las Coma Berenícidas (COM) en la constelación Coma Berenices o Cabellera de Berenice, que tiene un máximo de 10 meteoros por hora el 22 de diciembre, aunque su actividad se mantiene entre el 12 de diciembre y el 23 de enero. Presenta meteoros rápidos y con estelas, que están emparentados con el cometa Lowe 1913, las primeras detecciones de este radiante las realizaron miembros de la Sociedad de observadores de meteoros y cometas de España (SOMYCE) junto a otros grupos de Europa a mediados de la década de 1980.

Para concluir el año tenemos a las Úrsidas (URS) en la constelación de la Osa Mayor también para el hemisferio norte: un radiante redescubierto por miembros de SOMYCE el año 1986, pudiendo observar 110 meteoros por hora en el máximo el 22 de diciembre de ese año, estallido que luego bajó los siguientes años hasta llegar en la actualidad a cerca a 10 meteoros por hora. Su actividad se extiende del 17 al 26 de diciembre.

Meteoros y Bólidos de Noviembre

CAMPAÑA DE LA SECCIÓN MATERIA INTERPLANETARIA

LIGA IBEROAMERICANA DE ASTRONOMÍA

LIADA

Noviembre  2016

LAS LEÓNIDAS

El mes de noviembre se caracteriza por presentar una lluvia de meteoros muy esperada: las Leónidas. Los observadores podrán centrar su atención en esta particular lluvia en  la zona de la constelación Leo después de las 2 de la mañana en el horizonte este.

La lluvia de meteoros Leónidas se produce entre el 14 y el 21 de noviembre cuando nuestro planeta atraviesa un inmenso enjambre de meteoroides, la máxima actividad es entre el 17 y 18 de Noviembre. Se deberían realizar observaciones prolongadas por lo menos 5 fechas antes y 5 después del máximo.

Al igual que toda lluvia de meteoros, también las Leónidas están asociadas a un cometa, en este caso el Tempel-Tuttle, el período del cometa es de 33 años. El cometa Tempel-Tuttle fue observado en marzo de 1997 y alcanzó su distancia más cercana al Sol a fines de febrero de 1998.

Este cometa no es particularmente brillante, a comienzos del año 1998 los aficionados necesitaron de ayuda óptica para observarlo.

Los estallidos en la actividad de esta lluvia de meteoros ocurre cada 33 años, durante los años 1799, 1833, 1866 y 1900 las Leónidas produjeron lluvias muy intensas con más de 1000 meteoros por hora, lo que atrajo la atención de la población  mundial. No ocurrió lo mismo en 1933, decepcionando a un gran número de entusiastas. Por el contrario, la lluvia del año 1966 fue espectacular, así como los 350 meteoros por hora en 1998.

El año 2009 se observaron un promedio de 25 meteoros por hora el 17 de noviembre; lo propio el 2010. En aquello radica la importancia de observar las Leónidas, 2014 y 2015  fueron también años muy activos y aunque no estemos en el periodo de 33 años como indican las proyecciones, el 2016 podrían observarse un buen número de meteoros,

La carta estelar y la zona de la radiante de las LEONIDAS (LEO)

leonids_2016

LLUVIAS MENORES DE METEOROS  EN NOVIEMBRE

TAURIDAS SUR (STA)

Actividad: 1 al 25 de noviembre. Máximo: 3 de noviembre. Con un promedio de 5 meteoros por hora, en la constelación Tauro.

TAURIDAS NORTE (NTA)

Actividad: 1 al 25 de noviembre. Máximo: 12 de noviembre. Con un promedio de 5 meteoros por hora, en la constelación Tauro.

ALFA MONOCEROTIDAS  (AMO)

Actividad: 15 al 25 de noviembre.  Máximo: 21 de noviembre, en la constelación Monoceros.

Según la IMO es otra lluvia capaz de producir picos intensos, como el de 400 meteoros de 1995 que sólo duraron 5 minutos. Se desconoce si existe periodicidad en la actividad. Por eso es importante el seguimiento continuo todos los años.

La observación se la puede hacer simultánea sin problemas con las Leónidas.

Esta  lluvia poco estudiada nos puede dar sorpresas. Observar en lo posible antes y después de la fecha del máximo.


Desde la Coordinación de la Sección deseamos tengan todos excelentes cielos, esperamos sus reportes y estamos a su disposición.

Pável Balderas Espinoza
pavelba@hotmail.com
Coordinador General
Sección Materia Interplanetaria
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